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10. Las posibilidades de la república

 

Hay razones que obligan a pensar que cada vez que

haya un conjunto de productos químicos que contienen suficiente

diversidad de moléculas, aparecerá algún metabolismo que cristalizará

la reacción dentro de ese caldo. Si este argumento es correcto, las redes metabólicas no se necesitan crear de a un componente a la vez;

ellas pueden disparar una generación completa dentro del caldo esencial. Yo lo llamo orden gratuito. Si estoy en lo correcto, el lema de la vida no es: “Nosotros los improbables”, sino “Nosotros los esperados”.

Stuart Kauffman

 

Extracto

En este capítulo se recorren las capacidades que tienen los seres vivos y en particular los humanos par establecer vínculos al tramar sus redes sociales. Su génesis, el enganche, su conformación, los diferentes tipos. Especialmente se discute sobre la fortaleza de los vínculos débiles.

Nos proponemos describir la manera en que se forma cohesión social; cómo se adapta y cómo evoluciona en el tiempo para llegar a un equilibrio. Para hacerlo, como una primera aproximación, es preciso definir algunas cuestiones que se desarrollan en otros capítulos que son imprescindibles traerlas aquí para que se entiendan algunos conceptos que usaremos cuando hablemos de establecimiento del vínculo.

Primera parte

Segunda parte

Primera parte

Introducción

En el capítulo Del movimiento de las esferas sociales como un equilibrio de Nash definimos con mayor detenimiento a la red social y como trabaja. Pensemos por ahora a una red de personas asociadas, enganchadas, en definitiva relacionadas de alguna manera y consideremos a ese grupo de personas a su vez vinculadas con otros grupos similares. A cada persona la llamaremos agente o nodo, al grupo de agentes relacionados lo llamaremos cluster y al conjunto de clusters relacionados lo llamaremos red social.

Llamaremos red fraternal a la red de agentes semejantes entre sí, a la red sin jerarquías, donde los roles pueden ser intercambiables y donde cada agente puede ocupar el lugar del otro sin que la red experimente cambios sustanciales. Estas pequeñas redes evolucionan en el tiempo influenciándose unas con las otras y con los mismos agentes. Entonces imaginemos a una sociedad como un conjunto de redes fraternales que co-evolución en un tiempo y un espacio dado y donde el cambio que experimente una repercutirá sobre las otras, sobre el conjunto todo y también sobre medio.

Está claro que no podemos definir a las redes como entidades aisladas, de la misma forma que no podríamos definir a un ser humano sin sus pares a su alrededor. Intentaríamos mejor considerarlas como un conjunto representado por un complejo espacio-temporal que nos dará la pauta de su evolución, adaptación e integración en un espacio y un tiempo dado.

En el capítulo La organización en un mundo complejo se ve de que manera los vínculos se tienden entre pares desde la mirada que se dan los agentes uno frente al otro y todos frente a la red dentro de su entono. La pregunta que nos hacemos ahora es cómo se establece este proceso de tramado considerando a la red formándose a partir de esta mirada autorreferencial.

La organización autopoiética

Para ello nos remitiremos al proceso de constitución de la autopoiesis descrito por Humberto Maturana y Francisco Varela, y además tomaremos en consideración el concepto evolutivo de Stuart Kauffman[i] quién habla de co-evolución y de autoorganización.

Estos procesos tienen lugar en todos los seres vivos y se producen cuando un grupo y tipo de moléculas distribuidas caóticamente en el espacio (caldo primigenio según Kauffman) entran en interacción (colisión) y ante determinadas circunstancias de número y entorno producen un emergente que se presenta ante nuestros ojos como una estructura organizada, con funciones y características estables en el tiempo. Se llama homeostasis al mantenimiento de ese orden en el tiempo. Se llama ontogénesis a la evolución de un individuo desde su concepción hasta desarrollo como adulto, se llama filogénesis a la evolución de una especie.

Todos los seres vivos para ser considerados tales deben tener una organización que Maturana y Varela llaman autopoiesis. Para que se dé la organización autopoiética, los biólogos sostienen que se tienen que dar tres dominios de orden en el caos original:

a- el dominio de las coherencias estructurales del sistema distinguido,

b- el dominio de las coherencias estructurales de lo que surge como medio y en su distinción del sistema, y

c- el dominio de las dinámicas de las relaciones entre el sistema y el medio.

El primer dominio define las características espacio-temporales de medio y de forma que posibilitarán la vinculación de los elementos primitivos entre si. Aquí es donde también actúan elementos que favorecen o inhiben los enlaces, determinando desde el inicio la dinámica de organización.

El segundo dominio determina el producto específico que se genera a partir de diferenciarse de ese entorno, esto es que entrando los elementos en relación vincular, de acuerdo a su adaptación y especialización particular conforman una estructura estable con identidad propia. Lo constituido en sí mismo. Así tenemos una distinción entre entorno y lo que ha emergido que debe permanecer en el tiempo.

El tercer dominio es la relación vincular de la estructura emergente con el medio. Una vez constituida la estructura deberá establecer una relación vincular con su entorno.

Una organización autopoietica será entonces la estructura que pueda mantener esa organización en el tiempo: los elementos primitivos distribuidos caóticamente en un medio dado entran en relación vincular y conforman una estructura estable.

Para expresarlo en un lenguaje más llano decimos que en una primera instancia los agentes se encuentran inmersos dentro de un entorno que los condiciona, (el caldo primordial) y que pese a estar lo suficientemente “cerca” en términos espaciales, no se vinculan todavía porque ni el medio y tal vez tampoco sus propias posibilidades de vínculo así lo determinan. De acuerdo a su especialización de enlace, algunos de ellos, o todos, logran establecer una relación vincular, debidamente favorecida e influenciada por el número (concentración) y por el medio (catálisis), lo que da como emergencia una estructura compleja que ya no conserva las características de las unidades primitivas sino que tiene las propias, esta estructura así generada deberá poseer estabilidad en el tiempo, la homeostasis, para que en un medio competitivo pueda interactuar sin desnaturalizarse.

No hay una cronología para este proceso, todo puede ocurrir en un mismo tiempo y espacio. Lo ponemos de en una forma lineal para poder entenderlo racionalmente. La nueva estructura deberá mantenerse en el tiempo. Todos los seres vivos tienen igual tipo de organización y sólo la pierden con la muerte.

Remolinos de producción de componentes

Si consideramos a la autopoiesis como el orden emergente que caracteriza a los seres vivos, debemos aceptar que mientras el caos se mantiene en el interior de la estructura autopoiética emergente, ésta se presenta hacia el exterior como una estructura organizada con funciones y características estables en el tiempo, que la definen como tal y le confieren identidad.

Como dice Maturana “los seres vivos son sistemas que en su dinámica estructural se constituyen y delimitan como redes cerradas de producción de sus componentes, a partir de sus componentes y de sustancias que toman del medio: los seres vivos son verdaderos remolinos de producción de componentes” en un ininterrumpido intercambio con el medio.[ii]

Su estructura interna está en una permanente dinámica de intercambio con su entorno y eso le confiere cambios que se van gatillando recíprocamente. La estructura autopoiética cambia y a medida que lo hace modifica al medio y viceversa. Maturana habla de una “congruencia” que se da entre el ser vivo y el medio que se mantendrá en toda su ontogénesis y solo se perderá con la muerte, y manifiesta que el ser vivo muere a consecuencia de la pérdida de esa congruencia.

Señala que dos principios de conservación también deben darse entre los seres vivos.

El de conservación de la organización, fenómeno descrito como universal que involucra a todos los seres vivos en la historia individual de cada uno –ontogénesis- y en la de su linaje –filogénesis-; y el de la conservación de la adaptación donde cualquiera sean los cambios estructurales la identidad deberá permanecer.

Será un ser vivo en la medida que se mantenga vivo mas allá de los cambios a los que sea sometido y perderá esa condición con la muerte.

Maturana habla de que: “todo sistema existe sólo en la conservación de su adaptación y organización, en circunstancias en que la conservación de una involucra la conservación de la otra” y “todo sistema se desintegra cuando en sus cambios estructurales no se conserva su organización.

Caos -orden

Existe diferencia entre los conceptos de caos y desorden puesto que así estipulados el desorden parecería estar vinculado al concepto de orden. Cuando pensamos en desorden, Briggs y Peat[iii] 1989, estamos entendiéndolo como algo ordenado que ha perdido su orden primordial para des-ordenarse, supeditándolo de esta manera a la idea de orden. La termodinámica se ha encargado de demostrar que la diferencia del orden frente al desorden no es siempre reversible; establecido el desorden es posible que no se pueda volver al orden. Caos es el que tiene entidad propia, es el opuesto de Orden y no el desorden, pensar en desorden como una contrafigura de orden es un reduccionismo que nos lleva al equívoco de imaginar un orden primigenio.

Pero el caos nos introduce en nuevo un mundo de ecuaciones matemáticas no lineales. Si concebimos a las ecuaciones lineales como un conjunto de ecuaciones a las que se las puede descomponer en otro conjunto de ecuaciones primitivas más simples, más allá de lo dificultoso que pueda resultar su resolución, estaremos frente a un problema matemático con un comportamiento en definitiva previsible. Por el contrario en un sistema de ecuaciones complejas, una pequeña modificación de una variable puede dar como resultado un cambio desproporcionado, explosivo; en estos sistemas al no poder preverse su evolución no existe una forma de desagregación en componentes primitivos, ya que no hay una forma biunívoca relacional causa-efecto. En los sistemas complejos la suma de las partes no constituyen el todo, porque las partes no son estables sino que son caóticas, impredecibles e indisolubles del todo. La unidad no es invariante con respecto al tiempo, a medida que el sistema evoluciona la unidad cambia contradiciendo el propio concepto de invariabilidad de la unidad como la porción irreducible del sistema.

El concepto de Maturana, cuando define su segundo dominio de orden, es que los componentes se van generando a sí mismos y a medida que lo hacen van produciendo nuevos componentes, contradiciendo así el concepto de sistema lineal donde el proceso permanece invariable en el tiempo.

Por ejemplo en el sistema “Construcción de tornillos” tenemos un input que es la barra de hierro hexagonal que sirve de materia prima para tornear el tornillo, el proceso sería el torneado del tornillo, desbastar la barra original hasta concebir el tornillo como tal, el tornillo unidad que es el producto. En un sistema que genera sus propios componentes el producto se va integrando como parte del proceso. Es como si el tornillo y el torno en un momento dado fueran la misma cosa, producto y proceso se mezclen para dar un emergente más sofisticado.

La pregunta lógica sería: ¿no se lo puede concebir como un sistema input output abierto compuesto de varios subsistemas que me den un único output final, como ocurre en el automóvil? La respuesta es lamentablemente NO, porque estamos frente a un proceso no-lineal. No se pueden distinguir subproductos y subprocesos ya que son los mismos productos los que se constituyen en proceso. En realidad la unidad es la distinción entre lo que había antes y lo que se distingue como nuevo de lo que había antes. No existe una media gallina viva, la sinergia que compone lo que conocemos como gallina es una dinámica de constante producción de componentes que provee el medio y la misma gallina que están en permanente intercambio y reposición de componentes. Es más, hay funciones neurológicas en el cerebro humano atribuidas a zonas específicas de la corteza cerebral que lesionadas y con una debida estimulación, se pueden relocalizar en otras zonas recuperando así la función[iv].

El caldo primitivo

Pese a todo, dentro del mundo caótico existen patrones de orden que surgen espontáneamente, su dinámica incongruente se encamina en trayectorias que confluyen hacia puntos, curvas o superficies notorias que se erigen como verdaderos atractores.

Los sistemas estables tienden hacia los atractores, los inestables se alejan de ellos, en los caóticos conviven las dos tendencias.

Así, por ejemplo un péndulo, cualquiera sea su movimiento se detendrá en su punto de mínima energía, el atractor es el punto de reposo. O luego de recorrer trayectos caóticos desde la cima de una montaña una precipitación pluvial o nívea se encamina hacia el cauce del río. Según la teoría del caos los atractores tienen la particularidad de ser habitantes de la discontinuidad en las ecuaciones, se alojan justo en la frontera donde convive el caos y el orden[v].

Kauffman afirma que los agentes co evolucionan unos con otros y a medida que lo hacen las posibilidades de organización (evolución) tiende hacia los atractores naturales de los que hablábamos en el párrafo anterior, reduciéndose así la cantidad de intentos que tiene que hacer el sistema para evolucionar. Esta visión de la evolución va más allá de la selección natural de Darwin, los seres vivos no tienen que probar todos los casos posibles para seleccionar la mejor opción, tender hacia los atractores les allana ese camino. Cita a Adam Smith cuando hace referencia a “una mano invisible” que acomoda la evolución de los mercado hacia el bienestar general y afirma que esa mano invisible es la coevolución de los agente hacia los atractores.

Las pulsiones freudianas

Sigmund Freud describe en su metapsicología la concepción teórica del psicoanálisis. En el inconsciente de los seres humanos interactúan fuerzas a las que llama pulsiones que son registros ancestrales que acarreamos a lo largo de toda nuestra evolución como género. Distingue dos instintos: la pulsión tanática y la pulsión erótica, responsables de provocar tensiones en nuestro inconsciente y que para liberarlas debemos proyectarlas hacia el mundo exterior. Una tiene que ver con nuestras conductas de evolución y de supervivencia en el medio, son conductas que se las suelen relacionar con la violencia o la muerte, la segunda tiene que ver con la conservación de la especie, con las conductas que determinan la reproducción o están relacionadas con el placer.

Estas pulsiones que están ocultas en nuestro caótico inconsciente son las que según Freud guían la mayoría nuestras conductas primitivas y que por ello son y deben ser reprimidas para poder convivir dentro de un medio social, es por eso que en nuestra civilización se han impuesto de tabues para que esos impulsos sean morigerados o anulados y así podamos convivir. Por ejemplo el incesto es considerado como tabú en muchas culturas.

Herbert Marcuse[vi] apoya esta postura de Freud y sostiene que civilización, como forma racional de asociatividad, es sinónimo de alienación. Dejar libres de represión las pulsiones haría imposible la convivencia entre seres humanos, reprimirlas da como resultado una sociedad civilizada, no brutal. La dicotomía sarmientina de ascendencia europea del siglo XIX de civilización y barbarie se refiere justamente a eso, a hacer posible la convivencia en una nación organizada.

Marcuse en “Eros y civilización” avanza sobre el concepto de Freud y dice que la represión ha superado límites más allá de lo “necesario” para posibilitar esa convivencia “civilizada” y que mecanismos de represión adicional se han fabricado para poder utilizar y domesticar desde el poder a la humanidad en función de una dominación. La alienación del trabajo, especialmente a partir del industrialismo, le ha ido sacado tiempo libre para que hombres y mujeres puedan realizarse eróticamente ya que trabajan todo el día y sólo se les permite canalizar su erotismo por vía de la genitalidad dejando de lado otras posibilidades de sentir placer como el que proporciona el arte, la contemplación, etc.

Como resultado de esta sobre-represión deviene la alienación de las masas y a partir de ésta una necesidad de autosatisfacción en compensación. Es por eso que el fin de siglo nos encuentra tan preocupados por nosotros mismos y con tan poca conciencia social. Esto restringe las capacidades de asociatividad con otros seres humanos afectándonos en nuestra evolución como género.

Es sabido que en países desarrollados que tienen sus necesidades básicas satisfechas, como en los de Europa central, el índice de natalidad es negativo y debe ser incentivado por los gobiernos para que no se conviertan en países de viejos. Al capitalismo no le conviene una sociedad sin mano de obra joven, con individuos añosos y solamente demandantes.

La falta de tiempo para desarrollar una relación humana va en desmedro de la propia agremiación social en cuanto interfiere directamente en nuestra relación con lo erótico. Apartarse del eros o del tánatos rompe el equilibrio que opera en nuestro inconsciente, influyendo en nuestra organización social e interfiriendo en consecuencia con la vida.

Los sistemas sociales

Maturana avanza ahora sobre los sistemas sociales y los define así:

Cada vez que los miembros de un conjunto de seres vivos constituyen con su conducta una red de interacciones que opera en ellos como un medio en el que ellos se realizan como seres vivos y en el que ellos, por lo tanto, conservan su organización y adaptación y existen en una coderiva contingente a su participación en dicha red de interacciones, tenemos un sistema social”.

Lo más interesante de esta definición es que se concibe al sistema social como una agremiación en función de la conservación y la adaptación de LA VIDA únicamente y reafirma esta posición diciendo que si la conservación de la vida no forma parte de la organización entonces no es un sistema social.

Los diversos sistemas sociales tienen características particulares, tienen su identidad social que los distingue: una comunidad religiosa no es lo mismo que un club social. Cada sistema social tiene conductas que sus miembros deberán seguir para conservar la organización social.

Tal como la concibe, esta estructura es una red fraternal donde todos sus integrantes contribuyen a mantener la organización y la adaptación a los cambios que sus miembros operan, a los cambios que toda la red en conjunto opera, o a los cambios que el medio opera sobre la red. La red es conservadora por definición más allá que esté en un permanente intercambio con el medio y que sus miembros puedan vincularse o separarse de ella a voluntad o por la naturaleza del vínculo.

En su ensayo “Biología del fenómeno social” que esta incluido en el libro citado, Maturana hace un paralelismo entre sistema vivo y sistema social. Al primero lo concibe como un orden de componentes primitivos organizados en función de la autopoiesis que es la que permite conservar la organización y la adaptación en el medio con el que interactúa. Al segundo transpola las características de orden de los primeros y obtiene una emergencia de segundo orden transfiriendo desde la lógica micro de los sistemas vivos a la lógica macro de los sistemas sociales. La autopoiesis es la que le permitirá adaptarse a las nuevas circunstancias y evolucionar.

A esa superestructura de seres vivos la concibe como conjunto, donde cada elemento primitivo ahora es un ser vivo individual que se reúne con otros con un propósito bien definido: conservar la vida y el linaje. A esta nueva estructura, a la que llama sistema social, le asigna las mismas propiedades que a los seres vivos que la componen: conservar la organización y la adaptación social, porque cada agente debe a su vez conservar su propia organización y adaptación.

Entrar en comunidad afecta directamente a los elementos primitivos ya que cada individuo influye sobre el otro y las adaptaciones de cada uno afectará al conjunto y al medio. De tal manera que si no pueden conservar su autopoiesis individual como consecuencia de estar en grupo, o sea que el agremiarse los conduce a la muerte esa organización no es un sistema social. Mas aún, decir que el sistema social es un conjunto de seres que luchan por la vida es una concepción que también involucra a lo humano como elemento indisoluble de lo social, donde la dicotomía individuo –sociedad queda abolida por género. Tanto individuo como sistema social deben permitirse la existencia y coevolucionar para conservar la especie, si no lo hacen se desnaturalizan y desaparecerán como linaje. Es nuestra responsabilidad restaurar los medios de vida donde sea posible conservar esa organización.

El sistema social humano

Ya en un sistema social humano y siguiendo el mismo proceso que con los seres vivos podemos trazar la hipótesis que en un primer tiempo los seres humanos estaban distribuidas al azar y en cercanía territorial. El habitar un mismo espacio (real o virtual) posibilitará ponerlos en contacto unos con otros y es en ese momento cuando, en base a las capacidades evolutivas propias de cada agente, se buscan hasta reconocer al par, hasta reconocerse a ellos mismos en el parecido en el igual, al hermano y conformaron así la fraternidad. Esta no se da entre cualquier par de agentes, sólo se establece entre los que se reconocen mutuamente como semejantes y como tales tienen temas en común que permiten el enlace, que les permite vincularse. Una especialización podría ser el color de la piel, otra el lenguaje, otra el nivel intelectual, otra el desarrollo tecnológico, una evolución en un sentido puede ir en desmedro de otra. Esas capacidades evolutivas son las que posibilitarán el primer vínculo de la hermandad emergente que deberá mantenerse en el tiempo y en el espacio para posibilitar una estructura social estable, deberá perdurar.

¿Y qué es el vínculo social? Vínculo en este caso es lo que posibilita la circulación informacional dentro de la red, y con “informacional”, no sólo nos referimos a la circulación de datos, sino que nos referimos también a funcionalidad, competencia y la cohesión o refuerzo social. La dinámica de intercambio, materializado el vínculo, se debe mantener en el tiempo y es allí donde entran en juego los sucesivos equilibrios en el devenir de la red. Son los sucesivos equilibrios de Nash por donde transcurre la coderiva de los distintos nodos y clusters. La estructura deberá permanecer en el tiempo, mientras lo hace deberá transferir el bagaje de información propio de la constitución de la red, la herencia y la historia, entre estado de generación, estado de equilibrio, y estado de mutación, en definitiva durante toda su evolución.

En un mundo complejo no se concibe a la historia como una línea de tiempo en donde trascurre la vida del agente, el tiempo es la diferencia en la historia entre lo que era y lo que es. El concepto de herencia e historia esta ligado al de homeostasis mencionado más arriba y es la memoria evolutiva o cultura que surge en la estructura, es la capacidad de persistir como tal, más allá de la vida del propio agente, es la capacidad de perdurar y trascender en el tiempo sin importar, en definitiva, quienes la integran en un permanente intercambio con el medio. Como en el hormiguero donde su vida útil multiplica por diez la de una hormiga obrera. Sobre como evolucionan los sistemas humanos nos explayamos con mayor detenimiento en el capítulo Las esferas sociales.

La fuerza de los vínculos débiles

Mark Granovetter en su trabajo de 1973, “The Strength of Weak Ties.” (“La fuerza de los vínculos débiles”) trata de explicar cómo influyen los micro comportamientos en las estructuras sociales macro o viceversa. Ciencias tradicionales como la sociología, la psicología y otras ciencias sociales no logran transferir los análisis que hacen desde un dominio al otro.

Al considerar el proceso de formación de un modelo a gran escala a partir de la interacción de pequeños grupos, Granovetter sostiene que

el análisis de las redes sociales es la herramienta sugerida para unir los niveles micro y macro dentro de la teoría sociológica” y hace referencia a las implicaciones macro de un aspecto de las interacciones a pequeña escala que llama: “la fortaleza de los vínculos débiles”.

Los vínculos fuertes son los que poseen intensidad emocional, permanecen en el tiempo, tienen transitividad como característica principal. Los vínculos familiares, amorosos, fraternales son de este tipo de vínculos, los débiles son vínculos intrascendentes. Éstos últimos no deben ser atendidos de manera dedicada como los fuertes, dado que su influencia sobre nuestras vidas no es de una gravitación trascendental. Es por eso que desatendidos, pueden transmitir información que por los otros filtramos y no dejamos circular. Esa es la información que, aparentemente intrascendente, cobra preponderancia y ante determinadas circunstancias se convierte en significativa y puede provocar el cambio a todo el cluster, de allí su fortaleza. Podemos imaginar a la información proveniente de los vínculos débiles como caballos de Troya que inadvertidamente se cuelan dentro del cluster vigilado y una vez adentro pueden desencadenar todo un cambio importante.

Los vínculos débiles muchas veces operan de enlace que relacionan a grupos de vínculos fuertes. Son puentes entre grupos de nodos agrupados en cluster. Las fronteras del grupo constituido en cluster están determinadas por el agrupamiento de vínculos mayoritariamente fuertes. Lo intrascendente, lo que no pertenece al grupo, lo que está más allá de su frontera no quiere decir que no exista o que allí exista un vacío, -la figura del desierto-. Es que con el entorno nos relacionamos de una manera diferente que dentro del cluster y lo hacemos justamente a través de vínculos intrascendentes, débiles. Tendemos puentes hacia el entorno, hacia el mundo exterior mediante este tipo de vínculos y es allí donde trascendemos el micromundo y lo convertimos en un mundo de categoría mayor, de gran escala, como dice Granovetter es allí donde las redes explican mejor cómo la lógica social micro se convierte en macro. Las mismas interacciones se reproducen a gran escala.

Ahondamos en otros capítulos sobre la dinámica de la información que circula por estos vínculos. La frontera que citamos en el capítulo Rescatando al concepto de fraternidad cuando hablamos del Martín Fierro es justamente el límite del cluster, limite de vínculos fuertes, por cierto difuso, que va apagando su fortaleza a medida que nos vamos separando del núcleo duro social. Sólo nos cabe decir al respecto que las innovaciones que entran en el cluster en general entran a través de los vínculos débiles y de allí su fortaleza.

La organización de lo social

Al principio de este capítulo citábamos los tres dominios de orden primitivo que se debían dar en los seres vivos para que opere la organización autopoiética. Si los sistemas sociales son los encargados de que los seres vivos conserven su organización y adaptación en una coderiva contingente nos preguntamos cómo deberían operar estas organizaciones primarias en los sistemas humanos.

Si pretendiéramos explicar las relaciones sociales de los seres humanos (desde un punto de vista macro) a partir de las interacciones micro de sus agentes, deberíamos encontrar estos dominios de orden primitivos que determinan la autopoiesis también dentro de los sistemas humanos. Utilizaremos el nombre “sociopoiesis” provisoriamente para denominar a una organización de lo social determinada por esos tres órdenes primitivos. Felizmente encontramos que dos de ellos: el de la coherencia estructural del sistema distinguido y el de las coherencias estructurales de lo que surge como medio y en su distinción del sistema se dan dentro de la fraternidad.

Cuando hablamos de fraternidad en el capítulo Rescatando al concepto de fraternidad nos basamos en dos textos significativos, el de Antoni Doménech que destacaba el carácter vincular de la misma, al establecer una igualdad recíproca entre los hermanos, donde los vínculos quedaban sellados por la coherencia del reconocimiento y la confianza del par. Coherencia estructural de los enlaces que permite a la fraternidad garantizar el primero de los dominios de orden.

Con el texto del Martín Fierro establecimos el mecanismo por el que la hermandad se ponía en funcionamiento para establecer la coherencia estructural del párrafo anterior. En la estrofa de los hermanos (1160), de la que hacemos un profundo análisis, Hernández esboza operativamente el proceso de diferenciación con el entorno. La fraternidad, “los hermanos” (los cristianos), emerge como diferencia con “los de ajuera” (los indígenas) que es el entorno, la tarea de Hernández consiste en rescatar al gaucho de la barbarie marginal donde habitaban los indios, diferenciándolo de éstos desde lo religioso e incorporándolo como un hermano más a la nación. La fraternidad también se erige entonces como la coherencia estructural de lo que surge como medio y en su distinción del sistema, que es el segundo dominio de orden propuesto. De esta manera la fraternidad determina dos de ellos, el restante es el que deberá facilitar el vínculo con el medio.

En este sentido debemos apelar a las otras dos divisas robespieranas para establecer esa relación. Estos enlaces se dan a su vez en dos dominios: uno espacial que permitirá la evolución en la coderiva contingente y uno temporal que permitirá ser reconocido como unidad más allá de su evolución. La libertad será la que permitirá al sistema social evolucionar en el espacio ya que le da la posibilidad de optar entre un abanico de posibilidades al abrir o cerrar vínculos, transformando así la topología de la red humana y permitiendo de esta forma la posibilidad del ingreso de pautas diferentes que en definitiva son las que desencadenarán los cambios. (En el Anexo 3 se explica como opera este mecanismo). La igualdad en cambio le posibilitará de conservación de la especie humana en el tiempo como unidad compleja. La filogénesis se dará en consecuencia en el equilibrio dinámico de las relaciones en el juego de los sucesivos equilibrios de Nash. En la pelea cotidiana por tratar de ser iguales.

De esta forma, definidos los dominios de conservación del orden y de evolución de la especie humana, aterrizamos elípticamente sobre los tres pilares de la tradición europea de república.

Si la organización autopoiética define suficientemente a la unidad del ser vivo como “verdaderos remolinos de producción de componentes”, en los sistemas humanos esa organización social solo la dará la república, la “sociopoiesis” es La República.

Una sociedad sin libertad verá restringidas sus posibilidades de evolución y terminará desertando. Una sociedad sin igualdad inevitablemente se fragmentará y sus miembros entrarán en un proceso de desafiliación marcado por la violencia. Una sociedad sin fraternidad será una sociedad jaqueada en su base, no tendrá creatividad ni paz. Estará imposibilitada de ensayar alternativas diferentes a su destino y entrará en crisis permanentemente, como una sociedad adolescente sin identidad que no sabe a donde va.

Segunda parte

El movimiento de los lazos sociales

Dicho esto podemos entonces entrar de lleno en el tema que nos compete en este capítulo que es la conformación del vínculo social desde su tratamiento como red social. Reformularemos los postulados de Noelle-Neuman descriptos en el capítulo La espiral de silencio para aplicarlos a una red de agentes que han entrado en vinculación.

1- Existe en la red una amenaza permanente de cese del flujo de información que enlaza a los agentes unos con otros, la posibilidad latente del cese de la comunicación.

2- Cada agente recibe un nivel de flujo de información (straming) que percibe como normal, la disminución o perdida de ese flujo es interpretado como un miedo a quedar incomunicado, aislado, fuera del juego. El aislamiento es el lugar por donde no circula información.[vii]

3- El temor a la incomunicación hace que cada agente vigile permanentemente la integridad de sus vínculos corroborando sus enlaces. Constata que por ellos circule información enviando mensajes y esperando respuestas.

4- El resultado de esa evaluación le da una autorreferencia sobre donde está ubicado dentro de la topología de su red y de acuerdo a ella se va reposicionando.

5- Los distintos reposicionamientos en el tiempo configuran un Equilibrio de Nash que le confieren estabilidad como conjunto mientras que en su interior se operan continuos cambios. Es la homeostasis.

En la dinámica de la red social, entre los agentes circula información pública que es la que mantiene vivos los vínculos. Sin comunicación no hay vínculo, sin vínculo no hay red. Por lo tanto para la cohesión social no importa tanto cuál es la información que circula sino que la misma exista y que de hecho circule.

Por eso en un proceso social asociativo los agentes tratan de descifrar los flujos de información que se intercambian por la red de la que participan. A este proceso lo denominamos Movimientos de los lazos sociales (Revolutionibus affectio societatis)

“Basándonos en los proceso interactivos que genera una ‘espiral’ de desinformación, definimos Intercambio Informacional a aquella información que puede ser compartida en la red social sin riesgo de sanciones, y en la cual puede fundarse la acción llevada adelante en público”.

La opinión pública tal como la define Noelle-Neumann, se erige entonces como el Intercambio Informacional de la red, por lo tanto que un agente permanezca aislado significa que no intercambia información.

Elizabeth Noelle-Neumann define a la opinión pública como la piel social. Esta metáfora posee una belleza conceptual profunda. En términos informacionales los agentes que forman la red hacen circular información que se constituye en opinión pública una vez que se intercambia con el medio. Por eso se convierte en piel de la pequeña comunidad que abarca. En términos de forma, la topología de la estructura social emergente, luego de establecida la circulación de información, es su piel, es la organización que presenta la red hacia el mundo exterior.

Esta información no es atribuible a ningún integrante de la red en particular ya que pertenece al grupo, por eso no hay una relación directa entre información y agente por lo que no se la puede singularizar ya que permanece deslocalizada. Recordemos a Hanna Arendt en “Sobre la violencia” pj 61 que nos dice que “El poder no es nunca propiedad de un individuo, sino que pertenece al grupo y se mantiene sólo en la medida en que el grupo permanezca unid.” La opinión – piel pública se convierte en este caso en identidad social en eso radica su poder.

De la piel social a la piel digital

En un sentido más amplio consideramos también Intercambio Informacional, al paisaje y al ambiente donde se desarrolla la acción social de la red como agente tematizador y contextualizador de la misma, y como tal es también información que circula por ella. Por eso si pasa el camión recolector de basura, a una hora señalada o si deja de pasar, hace a la red y debe concebírselo como un todo social desprovisto de contextos tales como: cuántas personas van arriba, quién maneja, los nombres, si intercambian o no información con la red etc., pero como parte real del sistema social. Como un fantasma que se apodera del paisaje, como el sol o el clima que también hacen a la información de la red humana. Esta concepción ampliada de Opinión Pública como toda información que afecta al público de la red es la que hace de contenedor de la misma por eso la encierra como una piel social.

Un dato de la historia que aportan las crónicas de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar a fines de los años setenta es la forma en que trataban a los prisioneros. Se los solía introducir en gabinetes tratándolos de incomunicar, se les ponía una capucha sobre la cabeza para que dejaran de percibir los datos de información que les podían acercar sus sentidos tales como gestos, las caras, los cuerpos de los otros detenidos, se los desnudaba para que el desnudo provocara vergüenza y autocensura como reacción; todo esto a fin de potenciar la privación de libertad y hacer más rígido el aislamiento para así poder socavar la trama relacional entre los detenidos y por ende posibilitar la fractura del vínculo.

Al ampliar este concepto al ambiente donde se desarrolla la interacción social las posibilidades que adquiere la información son infinitas ya que podrá circular directamente entre agentes o por un medio virtual lo que la convierte en opinión mediatizada. La foto de mi casa aparece en Google Earth, puedo saber qué clima está haciendo en Chicago en este preciso momento, si es un día soleado en las playas de Villa Gesell o si la ambulancia que me viene a llevar de urgencia al hospital está siendo seguida por satélite y está provocando una alerta a los móviles policiales que se encuentran en el camino o poniendo en verde todos los semáforos que tenemos que cruzar en el camino.

Todo ese bagage de información digital que permanentemente nos acompaña, nos vigila, nos asiste en cada momento, cambia nuestro humor, nuestros pensamientos… vivimos atravesados por los bits, es por eso que de esta manera nos vemos obligados a rebautizar la metáfora de piel social de Noelle-Neumann transformándola en Piel DIgital[viii].

La metáfora de la piel

La metáfora de la piel refiere a tres operaciones fundamentales de ese órgano.

– La función de delimitar, ya que es el continente del cuerpo humano.

– La función de percibir o sentir, ya que por la piel percibimos y nos comunicamos con el mundo exterior.

– La función de intercambio entre lo exterior y lo interior, la permeabilidad del cuerpo humano en su capacidad de introducir y sacar para afuera fluidos y elementos que son vitales para la vida.

Definida la Piel digital, nos abocaremos ahora a descifrar los mecanismos de intercambio que tiene esta piel con el mundo exterior.

Es el mismo Maturana en conjunto esta vez con Susana Bloch los que estudian la conexión entre la biología (neurobiología) y la psicología y establecen los canales por dónde nos comunicamos como seres humanos desde nuestro caótico interior hacia el mundo exterior. Maturana sostiene que la realidad es el encuentro en el tiempo entre esos dos procesos.

Mediante nuestros sentidos nosotros percibimos sensaciones del mundo exterior, que procesadas por nuestro sistema nervioso desencadenan las capacidades emocionales que devolveremos en respuesta al entorno. Así en una continua diferencia entre lo que pasa en nuestro interior frente a lo que percibimos como entorno es que nos hacemos de una representación de la realidad y es también nuestra manera de comunicarnos, las emociones están siempre presentes en nuestra comunicación.

Susana Bloch describe seis capacidades emocionales básicas que todos tenemos y estas son:

El miedo, temor. Es la capacidad de respuesta hacia una amenaza o cualquier situación potencial de peligro.

La violencia, enojo. Es la capacidad de respuesta hacia una amenaza o cualquier situación real de peligro inmediato.

La angustia, tristeza. Es la capacidad de respuesta hacia un sentimiento de abandono, de soledad, de falta de motivación.

La ternura, afecto. Es la capacidad de respuesta hacia un estado de correspondencia con el otro, o con lo que el otro representa.

El erotismo, sensualidad. Es similar a la ternura pero en este caso la correspondencia es de a dos, es personal, íntima. Tiene que ver con lo sexual

La alegría. Es la capacidad de respuesta a una gratificación o euforia personal que proporciona una conciencia de cercanía y seguridad.

 

Emociones y vínculos

Recordando las categorías introducidas por Garnovetter distinguimos a los vínculos transitivos como los que son los tienen capacidad trasmitir la información más allá del agente inmediato. Son los que cumplen con que si A se vincula con B y B a su vez está vinculado con C, y se verifica que la información emergente de A repercute en C estos son los vínculos fuertes.

Los asociativos son los que se utilizan para las relaciones desatendidas, cuando la relación no tiene incidencia más allá de los involucrados. A se relaciona con B y B se relaciona con A son los vínculos débiles.

Hay un tercer tipo que definimos reflexivos, que son los vínculos que tenemos nosotros con nosotros mismos, son nuestra vinculación yoica.

Las capacidades emocionales son naturalmente vinculantes, mediante ellas podemos comunicar hacia el mundo exterior nuestros estados internos. Si agrupamos entonces las capacidades emocionales de acuerdo al tipo de relación que contribuyen a constituir encontramos tres pares de emociones básicas

– las que tienden a establecer o a oponerse a los vínculos fuertes. El afecto y el miedo,

– las que tienden a establecer u oponerse a los vínculos débiles. La violencia y lo erótico

– las que tienden a establecer o contrarrestar vínculos con nosotros mismos. La alegría y la angustia.

Estas capacidades emocionales operan entonces como catalizadores naturales del vínculo social, activándolo o inhibiéndolo. Son las responsables de que si dos personas entran en proximidad provocarán o rechazarán la creación de vínculo. El ambiente, el paisaje y todo el medio en donde se desarrolla la acción social condicionarán también nuestras conductas emocionales. Por ejemplo un trueno puede asustarnos o puede asustar al otro, obligándonos a protegernos o a salir disparados por el miedo; este entonces es el responsable de la imposibilidad de la creación del vínculo en este caso.

Podemos hacer otro tipo de agrupamiento considerando ahora el carácter vinculante que tienen las emociones básicas de Bloch:

a las tres primeras capacidades emocionales básicas las llamaremos capacidades emocionales desvinculantes y son las que manifiestan malestar, rechazo, dolor. Son las que tratan de protegernos de nosotros mismos, del otro o del medio

a las tres últimas las llamaremos capacidades emocionales vinculantes y son las que proporcionan manifestación de bienestar y aprobación. Son las que establecen puentes conmigo mismo, con el otro o con el medio, son en definitiva vinculantes.

Susana Bloch se resiste a calificar el carácter de una emoción en particular, nosotros las calificamos así porque las consideramos como activadoras o destructoras de vínculos en las relaciones humanas.

A partir de este agrupamiento reconocemos a las capacidades emocionales vinculantes como condicionadas por la pulsión erótica, y las capacidades emocionales desvinculantes en cambio relacionadas a la pulsión tanática, son las que tienden a oponerse a él.

A modo de resumen podemos decir que las capacidades emocionales básicas con las que nos manifestamos hacia el mundo exterior son catalizadoras o inhibidoras del vínculos según la pulsión a la que estén condicionadas. A su vez podemos ver que condicionan los distintos tipos de vínculos haciéndolos funcionar de a pares antagónicos.

Los atractores del inconsiente

Cuando introdujimos el concepto de atractor lo presentamos como un punto de convergencia en la frontera entre orden y caos hacia donde tendían los sistemas organizados. En este sentido es que entendemos que las pulsiones eróticas y tanáticas se comportan como atractores que median entre nuestro caos interior y nuestra estructura exterior organizada que nos identifica a los seres humanos.

Cada atractor tiene en consecuencia tres vertientes básicas: una que nos conecta con el mundo mediato, otra que nos conecta con el mundo inmediato y la restante nos conecta con nosotros mismos, como conciencia del yo. Las seis capacidades emocionales básicas descriptas por Bloch promueven los seis tipos de vínculos básicos que tenemos los seres humanos para relacionarnos y están condicionados por los atractores tanáticos y eróticos, por lo tanto algunas son vinculantes y otras desvinculantes

Con toda esta larga exposición queremos mostrar cómo un agente sale de su interior y se relaciona con el medio y con otros agentes tendiendo vínculos que parten de estas seis capacidades emocionales básicas y que a su vez provienen de lo que Freud describía en su metapsicología como pulsiones tanáticas y eróticas. Constituyéndose así las pulsiones como verdaderos atractores de las emociones emergente.

Las relaciones de multinivel

Los lazos sociales se da a un multinivel en varios versus como dice Maturana, uno por cada agente participante, no en un universo sino en un multiverso de tantas dimensiones como agentes involucrados. Nos adentraremos en la dinámica de estas relaciones vinculares en el espacio social. La dinámica social.

En los seres humanos estos vínculos son los temas en común que dice Luhmann; al poseer temas en común se establece un reconocimiento del par –el poseer características comunes- que a medida que se va consolidando en el tiempo aparece la confianza que es consecuencia directa de reconocer al otro como par, como una prolongación del yo. Al establecerse el reconocimiento y la confianza mutua lo que tenemos es un vínculo fraterno que es un vínculo fuerte por definición.

Las emociones básicas son capacidades que tenemos los seres humanos para catalizar vínculos, cuando citamos a Luhmann referente a los “temas en común” hacemos también extensivo este concepto a las emociones comunes. Sin reconocerse en el otro mediante éstas, el vínculo sería imposible, es por eso que el buscarse mediante este tipo de enganche contribuye a propiciar o a destruir vínculo. En un sentido de mayor amplitud los “temas en común” de Luhmann se convierten en circulación de información. La opinión pública.

Solemos escuchar: “corté con mi pareja”, o “rompimos”, para graficar una desvinculación, o por el contrario “estoy enchufado” o “enganchate un poco más con el trabajo” para graficar el establecimiento del vínculo. Solemos escuchar esos mismos verbos para graficar la relación de los jóvenes con las persona o con las cosas.

Esta capacidad de vinculación como dice Urrutia Elejalde es inherente al ser humano y está siempre presente en las relaciones sociales, y así como se establecen los vínculos es que se pueden romper. Enchufarse y desenchufarse, plug –unplagged, son las características de las relaciones modernas. El vínculo no condiciona ni presupone compromiso, es puro y llano vínculo cooperativo. Las instituciones sociales fundadas en base a vínculos duraderos retroceden frente a la realidad del poco compromiso y la elevada necesidad de satisfacer las propias necesidades individuales. La familia moderna se la puede representar de esta forma como familia ensamblada, es una familia que tiende a ser más transversal.

Esto quiere decir que ni la política y ni siquiera la religión pueden mantener a una sociedad re-ligada, ya sea por las ideas, por la moral o por la fe. El enchufarse y el desenchufarse de acuerdo a las necesidades propias de uno mismo pone en crisis el sentido de trascendencia de las instituciones sociales y con ellas toda a la sociedad.

Las emociones una puerta a las relaciones humanas

Lo notable de la investigación de Susana Bloch no es su clasificación de las emociones básicas, lo que ella descubre es la conexión que media entre el interior de esa caja negra caótica descrita por Maturana que es el cuerpo humano y la representación de ese interior hacia el mundo exterior mediante las emociones básicas.

Ella describe que existe una relación entre una frecuencia de respiración determinada para cada una de las seis emociones básicas. A cada emoción básica le corresponde un determinado ritmo de respiración que a su vez conlleva una postura facial y corporal determinadas. Hay dos formas de desencadenar estas emociones una es exógena la otra endógena. Pensemos al cuerpo humano como la caja negra y los sentidos como receptores de estímulo tanto externo como interno, Bloch descubre que si reproducimos la respiración correspondiente a una determinada emoción, – estímulo externo-, en nuestro interior se producen las mismas sensaciones que si esta emoción se provocase desde dentro del cuerpo. Dos causas un mismo efecto.

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Hay una relación entre la energía de una onda y su amplitud. Si batimos el parche de un bombo, la membrana se moverá de acuerdo al golpe dado, cuanto más fuerte el golpe mayor será el sonido. Otra forma de ver la amplitud es cuando pulsamos la cuerda de una guitarra. La posición neutra de la cuerda es la cuerda en reposo. El efecto de sumar ondas es amplificar o disminuir su amplitud. Al sumar ondas que entran en fase éstas tenderán a potenciarse, si no lo están, tenderán a anularse.

En su libro Sync: The Emerging Science of Spontaneous Order. Hyperion de Steven Strogatz[ix] cita muchos casos done la naturaleza se sincronizan para potenciar el intercambio de mensajes entre los miembros de una colonia. Cita al canto de los grillos, el encendido de la luz de algunas luciérnagas, el aplauso del público en el teatro, los ritmos circadianos de las células del corazón. Describe el fenómeno del sincronismo y avanza sobre cómo unos agentes de la colonia ajustan el paso de su período para entrar en sincronía con otros y así potenciar el efecto comunitario. Creemos que el efecto de la potenciación producida por el sincronismo tiene un efecto directo sobre la emoción general de la colonia. No es lo mismo reírse, o llorar solo que acompañado. No es lo mismo aplaudir solo que en conjunto, y si a su vez se sincroniza la palmada el efecto es mayor. Palmas. Palmas piden nuestros folcloristas.

Volviendo a Bloch, si tomamos el patrón respiratorio de cualquiera de las emociones básicas, veremos que cada una de éstas posee una forma y característica de onda determinada. Si tomamos por ejemplo al erotismo y lo analizamos desde cualquier relación sexual veremos que el ritmo del coito va in crecendo a medida que la relación sexual avanza. Los amantes se buscan uno al otro para lograr un sincronismo y por ende una mayor comunicación entre ambos. La búsqueda del otro es la búsqueda de la sincronía (“tener onda”). Si esa sincronía está en fase provocará una mayor estimulación y si se desfasa provocará descoordinación y por lo tanto desorganización. La sincronización provoca un mayor contacto entre los cuerpos, por ende sobre los filetes nerviosos entre sí y así se potencia la estimulación.

La autoorganización, como se ve en el capítulo La organización en un mundo complejo, tiene que ver con el sincronismo en este sentido. Es la forma de onda y la frecuencia asociada a cada emoción lo que le permite al otro conocer nuestro propio estado interior y así posibilitar la sincronización, por ende la potenciación de la comunicación a manera de la catarsis griega.

La emoción se convierte en vínculo, la frecuencia y la forma de la onda son la información. Daniel Goleman describe que las emociones desarrollan toda una inteligencia que no es procesada por el sistema nervioso central, la llama inteligencia emocional y actúa directamente sobre el sistema límbico estimulando y provocando reacciones características propias de cada emoción. El razonar de cual de ellas se trata y si la situación percibida constituye, por ejemplo “peligro”, vendrá después, por otra vía luego de que el sistema límbico se haya puesto en alerta. Como una hormiga obrera que en búsqueda de alimentos sigue el trayecto de las feromonas que dejan sus hermanas en los caminitos y sólo sigue la senda más olorosa para guiarse, los seres humanos coordinados, ajustamos nuestras frecuencias respiratorias a fin de establecer una concordancia emocional para entrar en un sincronismo fraterno. Una mayor emoción nos provocará un mayor estímulo que surge de la potenciación que provoca el sincronismo.

Desde la óptica de la sociología Noelle-Neumann acierta cuando dice que los individuos ajustan el discurso al discurso dominante para no quedar aislados. Desde un óptica emocional esto se corrobora de la manera que acabamos de describir. Una sincronización es racional, la otra, la que siempre existe es emocional. Con la sincronización emerge la coordinación y la sinergia que se traduce en cohesión social. Desde el punto de vista informacional el sincronismo es la coordinación en el intercambio de información.

La rotura del vínculo

Durante todo este capítulo hemos hablado de la constitución del vínculo, nos adentraremos ahora en los procesos de la ruptura del mismo.

Si lo que marca el aislamiento es el cese de flujo informacional nos podemos preguntar como se pregunta Noelle-Neumann: ¿Cuándo el individuo se siente aislado?, el individuo se encuentra aislado cuando no tiene sentido su mundo, cuando el esfuerzo por pertenecer a su mundo es mayor a los beneficios que puede sacar de él. Y es en ese momento en que rompe con su mundo porque decide posicionarse en otro. Corta el flujo de información.

Por otro lado un individuo se siente aislado cuando no recibe estímulos que provoquen emociones. Esa comunicación de bajo nivel que traemos de la cuna se desdibuja ya sea por imposibilidad de descifrar los estímulos por enfermedades psico-sociológicas, como por la alienación o por un exceso de auto estimulación – procesos masturbatorios – que inhiben la comunicación con el mundo exterior. En la red se da mediante el cese de circulación de información a través de los vínculos. El individuo cesa en su transmisión – recepción de información, quedando aislado, incomunicado, en el desierto

Referencias



[i] Stuart Kauffman es un biólogo de Santa Fe Institute EEUU. Es un científico que ha realizado valiosos avances en el estudio de la complejidad y de la autoorganización.

[ii] Desde la biología a la psicología – Maturana 2003.

[iii] Jhon Briggs es doctor en estética y psicología de la Universidad de Connecticut y F David Peat es doctor en ciencias físicas.

[iv] Erwin Neher y Bert Sakmann premio Nobel de medicina en 1991 contribuyeron

[v] Briggs y Peat op. citada.

[vi] Herbert Marcuse 1898 1979 fue un filósofo y sociólogo alemán de la Escuela de Frankfurt.que que emigró a EEUU durante el régimen nazi.

[vii] La metáfora del desierto.

[viii] Juan Freire, Biólogo, profesor universitario y emprendedor. Explorador del papel de la innovación, la estrategia y la tecnología en las redes sociales, las organzaciones y las ciudades. Más en http://www.juanfreire.net/

[ix] Steven Strogatz es doctor en matemática de la Universidad de Cronwell.

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