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IV Nosotros los esperados, nosotros los seres vivos

Entramos en una nueva época de fluidez y flexibilidad que trae detrás la necesidad de una reflexión acerca de la manera de cómo los hombres hacen los mundos donde viven, y no los encuentran hechos ya como una referencia permanente.

Francisco Varela García

Conclusiones

Lo novedoso

Hace algunos años se realizó en el teatro Gral. San Martín de Buenos Aires un encuentro sobre la mujer que se titulaba: “La mujer argentina. ¿Cuál?”

Allí se habló de la distancia que había entre las diversas mujeres argentinas, desde Buenos Aires a Santa Cruz o al Chaco. Por ejemplo, de estas últimas se decía que perdían uno de cada siete hijos que parían. Parafraseando ese título también podríamos decir “El argentino. ¿Cuál?”

La Argentina es muy rica en matices y culturas que van desde la metrópolis al pueblito, del europeísmo al indigenismo, agrupados de diversas formas con vínculos más o menos personales. Nuestra tarea consiste en reunir a ese pueblo bajo una democracia no excluyente, representativa de la diversidad, donde estén presentes tanto las individualidades como los colectivos. Afianzar la república

La tecnología por sí sola no tiene la capacidad de movilizar lo social dado que sólo reproduce resultados ya refrendados por viejas recetas pero no innova. ¿Qué receta le viene bien a la mujer chaqueña? ¿La misma que a la de Buenos Aires? Seguramente no, por eso deberíamos abrir nuestras cabezas a los acontecimientos que están ocurriendo a nuestro alrededor, hoy, ya en el siglo XXI. Por lo tanto cuando hablamos de un argentino nos deberíamos preguntar ¿cuál?, ya que la sola mención no define al conjunto.

La globalización irrumpe súbitamente creando nuevos escenarios, el de fin del siglo pasado, el de este siglo. Algo ha cambiado. Por lo pronto estamos más expuestos y eso nos hace más vulnerables. Pensarnos a nosotros mismos es una tarea tan interesante como difícil. Tal vez el dolor de la memoria, tal vez la incapacidad o tal vez la sola soberbia lo impidan, pero es necesario ensayar un nuevo modelo de representación de los argentinos más abarcativo de la diversidad con vistas a este siglo. Y para eso tendremos que crear el modelo, viejo o nuevo, que nos incluya a todos, con el que cada ciudadano se sienta identificado.

Del otro lado está el silencio; tal vez cien años, cien años más de soledad, de no pertenecer al mundo, con serias posibilidades de desaparecer de él.

Raconto

Hasta aquí hemos tratado de describir una Argentina lo más representativa posible de la realidad. Mostramos que con la incorporación de las grandes masas sociales al ejercicio del voto a mediados del siglo pasado, la política cambió para siempre, incorporando los rasgos que aún mantiene y que se deben modificar por obsoletos. Así, definimos una Argentina mayoritariamente peronista y proletaria que prioriza el cuerpo social a las individualidades en donde los intelectuales están relegados por no poder crear discursos abarcativos o representativos de ese identdad imaginaria.

Reconocemos que se ha creado un nuevo espacio hacia mediados de los años ’90, cuando se perfiló una tercera fuerza entre las tradicionales que con sesgos progresistas pivotea en el centro y tiene vertientes tanto de izquierda como de derecha con una gran ascendencia local. Los gobernantes deberían dejar de acompañar el proceso de achatamiento de la pirámide del poder, para acompañar los cambios globales y no teñir a sus gobiernos de obsolescencia y vicios extemporáneos.

Planteamos que la democracia declamada, la deliberativa, la de los grandes acuerdos, era posible aplicarla solo hasta un determinado techo y a partir de esa barrera el modelo de Noelle-Neumann representa mejor a nuestro pueblo. Hicimos una larga exposición sobre los discursos, sobre los silencios, sobre la palabra y sobre su ausencia, y mostramos la dificultad manifiesta de que el diálogo se lleve a cabo en la Argentina. Al respecto vimos que el rol de las escuelas era el espacio fundamental en donde se deberían impartir los conocimientos como contenidos aditivos a las culturas subyacentes, y no como se ha venido haciendo hasta ahora, impartiendo un saber que pretendía sustituirlas.

Advertimos que la política se nutre de las demandas del elector-consumidor y que las ideologías se han replegado en respuesta al avance de la democracia de mercado. De esta forma los gobiernos se construyen a la medida de los gobernados con políticas sin proyección a largo plazo. Y desde allí la caída de los contratos, la imposibilidad de sostenerlos, y las dificultades de realizar nuevos, especialmente después de la crisis de 2001-2002, donde la distancia entre la clase dirigente y el pueblo se hizo irrecuperable. ¡Que se vayan todos!

En nuestro análisis introdujimos a la complejidad que aporta la no linealidad del mundo posmoderno y describimos cómo nuestros jóvenes se sienten más cómodos funcionando en estructuras no jerárquicas, no temporales, no lineales, territoriales… como las que la posmodernidad les ofrece. Nos paramos frente a una nueva realidad que desde hace tiempo ya se viene instalando en la Argentina.

Ensayamos una nueva forma de organización social. Partimos de que a mediados del siglo pasado los científicos buscaban una representación de la naturaleza más acorde a ella. Que necesitaban que la ciencia no fuera tan recortada en sus definiciones, que no fuera tan restringida a sus incumbencias, y así aparecieron conceptos como los de relatividad, principio de incertidumbre, caída de los determinismos y la aparición en el escenario del concepto de autopoiesis, donde la unidad se auto-organizaba en la diferencia con su entorno, donde todo era uno y uno era el todo. Ingresábamos así a un mundo complejo.

A partir de allí la naturaleza comenzó a representarse no tanto en base a certezas como en función a tendencias, probabilidades e incertidumbres acotadas a la ocurrencia de tal o cual fenómeno. Y procesos antes excluidos o marginados de la física clásica pasaron a formar un solo cuerpo, más representativo, en definitiva más inclusivo: la complejidad.

De la mano de los chilenos Maturana, Varela y Bloch emprendimos un camino desde las ciencias naturales que podría esbozarse así:

existe una organización en los seres vivos a la que los Maturana y Varela llaman autopoiesis. Esta organización se da en varios órdenes y se mantiene durante todo el tiempo de existencia del ser vivo y se abandona sólo con la muerte, con la suficiente flexibilidad como para resistir mutaciones o mutilaciones ante la adversidad y que permite al ser vivo coevolucionar con otros seres vivos y con el medio. Una organización que se presenta como una estructura estable en su relación con el medio, pero que en su interior se mantiene caótica.

El sentido de lo social en el devenir evolutivo

El proceso de evolución de las especies y del medio se lleva a cabo en ese escenario y conforma un verdadero paisaje – tomada esta palabra como: las características del terreno, la biodiversidad, el clima, los fenómenos meteorológicos que lo afectan, y todo aquello que emerge y se recorta del terreno- conformando una superficie compuesta de picos y valles de coevolución a medida que se va transformando, como las islas flotantes que hacen con juncos los Uros sobre el lago Titicaca.

Mientras coevolucionan los seres vivos emprenden un ascenso a las cimas de las protuberancias evolutivas que se recortan en ese complejo escenario. En esa tarea una especie influye sobre las otras y a su vez deforma la superficie del terreno; picos y valles se deforman evolucionando y conformando nuevos paisajes que se mantienen en una dinámica permanente. Es por eso que los seres vivos en su proceso evolutivo no tienen otra salida que ascender los picos de evolución para mantener la vida ya que una caída al valle podría ser fatal para su propia vida o para la de su linaje.

En pos del mantenimiento de ese orden el ser vivo individual deberá asociarse con otros de su especie por dos motivos: el primero para poder evolucionar en conjunto con los otros y con el medio, en un ámbito agresivo de competencia por territorios y alimentos; el segundo para la conservación de la especie. A esta agremiación Humberto Maturana la llama “sistema social”. Por lo tanto este tipo de estructura no es voluntaria sino propia del sistema vivo. La manera de mantenerse con vida dentro de ese paisaje hostil es buscar la asociación con otros de la especie durante toda la ortogenia y así poder pasar los genes a la próxima generación, asegurándose de esta manera mantener la propia vida, la de su linaje y la de los que le sucederán.

Toda agremiación que se constituya entre seres vivos está destinada en consecuencia a preservación de la vida, constituyendo así un Sistema Social. Las que no tienen ese objetivo, no conforman sociedades.

Las esferas sociales tienen por finalidad conservar la especie viva y permitir la evolución de la misma.

Para que esto suceda el sistema debe limitar su dominio al territorio donde su preservación y su evolución sean posibles. Lo local. Demarcar un territorio no tiene que ver con demarcar una propiedad privada o con “el poder” en su concepción clásica, establecer límites tiene que ver con la necesidad de marcar la diferencia en una cruel y sangrienta competencia por alimentos, hembras y refugio; tiene que ver con determinar qué es los que separa o diferencia. Cada individuo contribuye a la estructura como un contribuyente y la estructura como tal aporta también como otro integrante más, constituyendo individuo y estructura un solo cuerpo y una sola identidad, la identidad compleja. Este dominio así definido constituye su piel social.

En los seres vivos humanos se agrega a esta complejidad un elemento contundentemente distintivo: la razón. La razón permite construcciones sin corporalidad y es lo que hace la distinción. Las construcciones de la razón, no necesitan de un cuerpo que las soporte, en teoría, por lo tanto el proceso evolutivo de la racionalidad es más veloz que el de los cuerpos. El sistema nervioso es vital para las interrelaciones humanas, es el responsable de articular el lenguaje que nos permite la comunicación, tanto a nivel emocional como a nivel racional, es por eso que en su desenfrenada carrera evolutiva sin cuerpo ha necesitado hacerse de constricciones que inhiban las construcciones virtuales que son incompatibles con los cuerpos. La evolución de la razón debía mantener la esencia de la autopoiesis en los seres vivos y en los sistemas sociales; debía mantener la vida a pesar de la inmaterialidad, es por eso que en su dinámica interrelacional crea al inconsciente y al consciente. En el primero pone a resguardo todo lo primitivo de su ser vivo como la conservación de la especie y la adaptabilidad evolutiva; al conciente le asigna, mediante la creación del lenguaje la interfase con el medio y los otros seres vivos.

La piel emocional

Es el inconsciente que aloja la pulsión erótica quien garantizará la descendencia y la vida; también la pulsión tanática que será la encargada de pelear por el territorio, el sustento y la adaptación al medio. Y como crea las pulsiones debe crear también las construcciones que además las inhiban, es por eso que inventa tótems y tabúes.

En la teoría freudiana se explica que los tabúes son creados para que la vida en sociedad pueda ser posible. Se los justifica como una consecuencia inhibitoria a las tensiones internas provocadas por las pulsiones tanática y erótica; era necesario calmar esos instintos primitivos desde lo cultural para convivir civilizadamente. El mecanismo que opera es exactamente el contrario, los seres vivos humanos estamos hechos para vivir y mantenernos en sociedad con el único objetivo de mantener la vida viva. La razón al prescindir de la materia crea paisajes y escenarios virtuales imposibles para nuestro cuerpo y es por eso que debe a su vez crear represiones para no transgredan fronteras imposibles para su existencia.

Los límites de los dominios humanos a partir de la razón, al no tener que ser abalados y mantenidos por el cuerpo del macho alfa, pueden ser cualquiera, tanto reales como virtuales. La frontera se crea a partir del imaginario y luego son pasadas al territorio mediante la demarcación de la escritura y de la historia, y así se crean los credos, las leyes, los etados, las naciones, y con ellas la propiedad privada. Con los territorios no materiales nace el poder y con el poder la violencia, las luchas de clases y las guerras, nace el dinero, la inclusión y exclusión social y nace la información como la forma mas evolucionada del poder.

Si los sistemas sociales habían emergido justamente para preservar la vida, ahora entraban en lucha por la propiedad privada, unos esgrimiendo argumentos a favor de las libertades individuales para poder realizarse como individuos, los otros sosteniendo que la verdad estaba en las mayorías populares y que la propiedad debía ser comunitaria y que nadie podía poseer más que el conjunto. Paradójicamente los sistemas sociales humanos por culpa de la razón habían entrado en conflicto atacándose entre sí destruyendo la vida que pretendían preservar. La guerra fría de fines del siglo XX surge como un Equilibrio de Nash, como única forma posible de evolución para nuestros sistemas sociales. Los individuos debían buscar su bienestar personal como decía Adam Smith pero sin perder de vista que el grupo también pudiere evolucionar. De no hacerlo, en la base del sistema social se generarían tensiones que podrían hacer desestabilizar a todo el sistema.

Los seres vivos se definen a partir de la autopoiesis que es una organización con tres dominios de orden que deberán mantenerse en su evolución dentro las organizaciones sociales que a su vez deberán ser sustentables sin desnaturalizarse como unidad. Estos dominios de orden deberán estar presentes a la vez en los sistemas sociales humanos. Entendemos que la hermandad posee las propiedades de dos de estos dominios de orden: el de las coherencias estructurales entre los agentes (la semejanza recíproca entre los hermanos) y la coherencia estructural de lo que surge al diferenciarse frente el entorno (la fraternidad como conjunto que emerge del entorno mediante un proceso de diferenciación propio de los sistemas complejos. La fraternidad establece diferencias positivas). La Libertad hará posible la relación con el medio, la posibilidad interactuar con él y la sustentabilidad en el tiempo la aportará la unidad que sólo es posible en un espacio de igualdad social.

Los dominios necesarios para mantener la autopoiesis dentro de los sistemas humanos la aportan en conjunto las tres divisas de la República de la revolución francesa. Libertad, Igualdad y Fraternidad son los dominios de orden que se deben dar en los sistemas humanos para conservar la autopoiesis y la evolución de los seres vivos humanos. No conservar la república en estos términos significa la muerte, como reza el moto del grabado al que se hace referencia en el prólogo de este trabajo.

La piel social

Al igual que en las esferas sociales de los seres vivos, la razón humana parece haber encontrado una organización que permite la coevolución y la preservación de la vida desde la racionalidad.

Se redescubre el juego de la organización republicana. Las libertades individuales eran necesarias para la innovación pero debían ser recortadas, en función de los intereses y de la evolución del grupo. Aquella divisa de la Revolución Francesa olvidada, la fraternidad, debía ser rescatada para mediar entre libertades individuales e igualdades sociales ya que sólo con la semejanza entre pares, la de cada uno frente al otro, sin jerarquías ni tutorías internas ni externas, en un dispositivo de juego como el propuesto por Nash la unidad sería posible.

Una estructura social que vele por la vida debía nacer desde la base y mantenerse en el tiempo y así nace el concepto de red social de infinitos entrecruzamientos, donde las interacciones de sus elementos primitivos, en un total pie de coherencia desde su génesis, desde una fraternidad que inspire conocimiento y confianza entre sus miembros, posibilitaría el juego y la coderiva contingente de Nash.

La piel social que conforman los sistemas sociales en los seres humanos opera en ámbitos locales tanto reales como virtuales, siendo la opinión pública, el continente del sistema humano donde opera el sentido, fuera de esa piel no se constituye res pública sino que es la otredad, otro sistema, lo ajeno.

En la concepción ampliada de opinión pública consideramos al ambiente como parte de esa opinión, si las comunicaciones entre los agentes y con el ambiente están mediatizadas lo que tenemos es que la opinión pública se convierte en piel digital.

Perder la condición de miembro del sistema humano es el equivalente al aislamiento, al destierro. Si el sistema social humano está para preservar la vida, el dejarlo significa al menos una muerte civil o virtual. Si la piel social, ahora es la piel digital contradecirla es penetrarla hacia afuera, rasgarla, es desenchufarse, lo que pone en crisis y riesgo de muerte a todo el sistema. Es desde ese lugar que el silencio opera como cohesión social y la palabra como dinámica evolutiva.

En la era de la comunicación dejar un ícono que significa “me fui a almorzar” significa estar conectado pero en silencio. El interludio entre palabras y silencio deberá ser tal que la palabra permita conmocionar libremente a la opinión pública para que evolucione sin rasgar su fina piel. El silencio deberá existir para mantener la cohesión y fortalecer la piel social. Los discursos afirman o destruyen. Así como la palabra posibilitará accionar sobre el orden establecido lo suficiente como para permitir la innovación, pero no tanto como para ponerlo en crisis, los silencios serán los encargados de mantener la cohesión en una dinámica trascendente. La red tiene la particularidad de posibilitar esos dos movimientos de silencios y palabras. Plugged –Unplugged.

Es una macro estructura compuesta por componentes menores que se replican hasta llegar a los elementos primitivos constituyendo así un todo entre las estructuras macro y micro sin importar la escala.

Los elementos primitivos se unen entre sí mediante vínculos que pueden ser fuertes o débiles. Los fuertes establecen relaciones trascendentes entres los elementos primitivos, los débiles sólo influyen entre los elementos involucrados. Los conglomerados de nodos unidos por vínculos fuertes se vinculan con otros conglomerados de vínculos fuertes mediante puentes entre ambos sustanciados por vínculos débiles. De allí la fuerza de los vínculos débiles para conectar estructuras sociales entre sí y conformar conglomerados cada vez mas y mas grandes, en definitiva para COMUNICAR.

La piel digital

Por último lo que circula por la red social es información, si esa información tiene sentido y constituye Interacción informacional tendremos un sistema social con su piel digital. Para que dicho sistema evolucione lo tendremos que hacer interactuar con el medio y con otras redes sociales, haciendo circular información.

Para lograr la integración social las diferentes redes sociales deberán interactuar en el paisaje evolutivo en un proceso donde siga su propia evolución así como la de las redes circundantes.

La red distribuida no es una estructura jerárquica sino un conglomerado en una permanente dinámica horizontal, con una evolución que le confiere distintas grafías que son las que en definitiva le van a proporcionar sus características principales. Así de esta forma, estableciendo redes fraternales sin jerarquías con temas y territorios en común, capaces de conformar opinión pública que le de el sentido de existencia y que a su vez puedan evolucionar en el tiempo en competencia o colaboración con otras redes y el medio, haciendo circular información y comunicándose, tendremos un sistema social en una mayor concordancia con la naturaleza, más inclusiva, ecológica y democrática.

Ya dentro de la teoría de redes tomamos su evolución desde tres vertientes: de los científicos con su afán de englobar toda la naturaleza en una única teoría, no lineal y no cartesiana. Relativista e incierta. De los sociólogos, cyber punk y economistas que tomando la experiencia de Internet desplazaban sus conocimientos prácticos a lo social, a la política o a la economía, haciendo aportes de invalorable riqueza. Describen, a partir postulados base, atentados terroristas, comportamientos en el juego, tendencias de los mercados y otras más. Por último, la vertiente que proviene de la cibernética, donde la tecnología es el principal aporte. O sea, la red vehiculizada por las tecnologías de información y comunicación TIC. Allí citamos autores que están preocupados por hacer más operativo el estado o por saber cómo el hipertexto puede llevarse a la escuela y formar parte de la educación.

Todos estos conceptos conducen a un mismo foco, son aportes de diferentes puntos de vista con muchos puntos en común. La red distribuida es una organización horizontal, evolutiva, no jerárquica en su conjunto, donde cada participante juega como el todo y el todo como otro participante más y así hasta el infinito. Pueden ser de la más diversa índole y pueden correr en capas, ocupando el mismo espacio. Ellas no desarrollan un comportamiento lineal sino que internamente están en permanente movimiento impredecible y fluctuación. Al conjunto se lo puede tomar como estable o estático.

Las contribuciones a la red las hacen los participantes y también la red en su conjunto, ya que toda ella influye en cada agente y cada agente influye en toda la red. Como corolario se desprende que la forma de la red influye en el comportamiento del conjunto. Por lo tanto, cada participante tiende nuevos vínculos y cierra otros de acuerdo a su conveniencia y su estrategia dentro de la red. La red es más que la suma de sus componentes.

Los participantes forman grupos llamados cluster. Para que exista un cluster los vínculos entre los participantes deben ser fuertes; cada uno debe conocer y ser afín a cada uno y a todo del resto de los participantes del cluster.

Existen también los vínculos débiles, éstos no son transitivos pero que influyen en los cambios radicales de la red. Las redes sociales son redes de escala libre donde unos pocos nodos concentraban la mayoría de los vínculos, pero que también había una población muy importante de nodos donde éstos últimos sólo se vinculaban con otros pocos y así se completaba la red con una despareja distribución de los vínculos.

Se describió el efecto del pequeño mundos donde en base a la circulación de información a través de los nodos más vinculados la misma tomaba una gran dinámica que daba una sensación de cercanía creando un pequeño mundo. Las redes están en permanente evolución agregando nuevos nodos y cercenando otros. Al incorporar nuevos nodos estos optaban por unirse a los nodos más vinculados estableciendo como prioridades: la cantidad de vínculos, la aptitud o dinámica del mismo y por último su antigüedad.

Hacia una teoría de redes sociales

No hay una teoría de redes totalmente escrita y desarrollada en un corpus sino que todos son aportes de diversos orígenes, lo que trae algunas discusiones. No se puede leer la teoría de redes sociales o el concepto de autorreferencia como partes de la ciencia clásica ya que éstos contradicen muchos de sus principios.

Algunas de las características marco que sacamos en conclusión sobre los elementos constitutivos y las características que deben cumplir son:

– Que para que haya red debe haber vínculo y por ellos debe circular la información en forma recíproca.

– Que cuanto más dinámica sea la red, el abrir y cerrar vínculos, la circulación de información, la colaboración y la especialización harán más estable al conjunto.

Dejamos abiertos los puntos antes expuestos para que se le agreguen o corrijan conceptos. Será objeto de otro trabajo el desarrollo de la teoría de las redes sociales para su aprovechamiento en la ciencia política.

Hagamos el siguiente ejercicio: demos como válidas todas las hipótesis de trabajo antes expuestas y llevémoslas al campo de la política. Supongamos entonces que una sociedad como la nuestra se pudiera organizar en función de una estructura republicana como la descripta, entonces tendríamos que elaborar los conceptos y las formas que ésta requiriera.

Imaginemos a cada ciudadano como contribuyente en esa organización republicana, para contribuir a la construcción de un colectivo mayor La República –los conceptos de igualdad y de universalidad están amparados por las leyes argentina; son derechos establecidos, se cumplan o no–. Entonces, cada ciudadano será un nodo igual a cualquier otro con las mismas condiciones de operatividad y con una única autoridad: el conjunto de la República.

Planteamos los problemas que acarrea cada modelo de democracia en lo referido a las libertades individuales y a la igualdad de oportunidades. Dijimos que las diferencias sociales entre los argentinos son una limitación decisiva para el desarrollo de la democracia, especialmente para la deliberativa.

Si llevamos estas diferencias sociales al modelo de red, el problema puede atacarse desde dos flancos: el primero haciendo circular la información, el dinero, la educación, la seguridad social y la comunicación a los sectores más relegados. En otras palabras, creando un estado de inclusión social que vaya en auxilio de estas carencias para dinamizar a sectores sociales actualmente relegados, para poder crear ciudadanía. El segundo, propendiendo a que las dinámicas de los cluster hagan posible esa circulación.

El primero es un punto meramente tecnológico. Significa acercar los recursos necesarios a los sectores de menores posibilidades para erigirlos como actores sociales activos, como verdaderos ciudadanos que son. La renta básica como reaseguro de su economía; la educación obligatoria, laica y gratuita; los medios de comunicación oficiales para la publicidad de los actos de gobierno y la información necesaria para el desarrollo del sector particular. También garantizar la salud, justicia y seguridad para que puedan moverse con libertad.

Y ¿qué pasaría si los cluster se negaran a dinamizarse y a integrarse como parte al cuerpo de la República, y no colaboran?

Es de pensar que en un principio todo grupo cuanto más cerrado sea, más se opondrá al cambio y permanecerá en esa postura en la medida que su situación no empeore. Recordemos que la red tiene sus reglas propias (su topología), y que nada tienen que ver con el estado, con el dinero, ni con algo que no sea la conveniencia de que ese grupo permanezca de esa forma. Cuando toda la red se dinamice y desde los cluster cercanos se les acerque la información de que la situación está cambiando para mejor, los tiempos de los clusters estáticos van a acelerarse. Recordemos el concepto de “nivel de rebeldía” donde cada participante en la red, si no estaba conforme, podía tender nuevos vínculos y variar así la forma de su cluster y la de aquellos a los que se acoplara.

Si la red actuara en función de evitar el desarraigo y contribuyera a salvar las carencias afianzando lo local, tal vez el fenómeno de la emigración interna no se daría. La planificación del estado y las políticas estables podrían contribuir en este sentido.

No tenemos un país lineal, por más que nos esforcemos; tal vez esta característica nos otorgue alguna ventaja comparativa en el consenso de las naciones.

¿Qué debería hacer un gobierno moderno para establecer una organización en red? Debería trabajar en función de esa organización. Lo primero que debería hacer es un intenso análisis de su funcionamiento y topología. El problema de las redes es que casi siempre una porción permanece oculta. Acto seguido debería demoler la pirámide del poder, evitando la concentración del mismo; por eso se debería descentralizar el estado. Complementariamente debería acercarlo al ciudadano común, no sólo para informarlo mejor, sino para que éste lo sienta más cerca e incluido en el proceso democrático.

Que los procesos de consulta se hagan abiertos y no tan dirigidos, con una vehiculización más directa para que el ciudadano pueda contribuir con su aporte a la solución de los problemas de la nación. Que propenda a la circulación de los servicios y la seguridad provistos por el estado. Que se establezca una relación más acorde al modelo con los estados provinciales, y que éstos adecuen sus respectivas constituciones para estar en sintonía con la nación y no con sus exclusivos intereses. Las provincias son compatibles con el modelo, sólo que muchas veces conforman redes paralelas y superpuestas con la de la nación y la del municipio. Estos últimos deberán tener un lugar de privilegio en el nuevo esquema, porque son la porción del estado que está más cercana al ciudadano común. Que las tecnologías de comunicación y de información funcionen y logren comunicar e informar.

Por último, el gobierno deberá ser ágil y estar atento a los problemas que plantea la organización republicana para poder responder en sintonía con una dinámica cada día más veloz.

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